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Uno de los más importantes cantantes de baladas románticas volvió a la ciudad. Julio Iglesias se presentó anoche en GEBA y sedujo a la audiencia con todos sus clásicos.
Es notable la vigencia artística de Julio Iglesias, un hombre que entró al mundo de la música por accidente. Concretamente, por un accidente en particular, el choque automovilístico que sufrió el 22 de septiembre de 1963 y lo dejó paralítico durante casi dos años. El joven de 20 años, estudiante de Derecho y arquero de fútbol profesional, se sumió en una profunda depresión de la cual escapaba escribiendo poemas. El enfermero que lo rehabilitaba le regaló una guitarra y fue así que Iglesias descubrió una nueva pasión.
Tras una costosa recuperación, Iglesias volvió a caminar y se dedicó a componer canciones y cantarlas, alcanzando un éxito que ni siquiera él mismo esperaba.
Parte de su éxito se debe a la variedad de idiomas en los que ha grabado su música, logrando sonar en países tan diversos como Alemania, Japón, México, Argentina, Italia y, por supuesto, España.
Vendiendo millones de discos y recibiendo los más variados premios, Iglesias se convirtió en uno de los emblemas de la música romántica, a pesar de nunca haber llegado a ser un gran cantante en lo que a técnica se refiere.
Como era predecible, sus hijos, Enrique y Julio jr, siguieron los pasos paternos, siendo Enrique el que más éxito a cosechado.
El 11 de febrero Julio Iglesias volvió a Buenos Aires, ciudad a la que llegó por primera vez en 1968, Se presentándó en el Club GEBA de Jorge Newbery, Av. Dorrego 3600.