Ciudad1
Entre la cobertura mediática, la curiosidad de los vecinos y las críticas de la oposición, el lanzamiento de la nueva fuerza de policía de la Ciudad de Buenos Aires se convirtió en el despliegue que prometía ser, con un desfile de 500 efectivos escoltados por patrulleros y motos.
Alrededor de las 11 de la mañana la Avenida Olazábal y Triunvirato, en el barrio porteño de Villa Urquiza, ya contaba con la nueva policía. A pesar de la lluvia dos efectivos se hacían presentes con chalecos fosforescentes. Ambos charlaban con la gente y los autos que pasaban le tocaban bocina. Un conductor de un Dodge de color gris aprovechando el semáforo saco su brazo y les tendió una mano, un signo evidente de aprobación a esta nueva iniciativa porteña.
Diferentes medios se hacían presentes también en este barrio para tomar fotografías o documentar la presencia de la Metropolitana. Susana, una comerciante de cotillón de la zona, le contó a Ciudad1 que esperaba que estos nuevos efectivos trabajaran de forma eficaz y pudieran servir como prevención a la ola delictiva que hay en este barrio.
Muchas personas que pasaban, se sorprendían por la vestimenta de estos agentes y se reían o se quedaban desde la vereda de enfrente observado su proceder. En su mayoría hombres y mujeres mayores.
Por otro lado, una camioneta blanca con luces titilantes azules recorría la zona, como una especie de saludo barrial motorizado, en el que ninguna persona era ajena a estos colores estridentes y todos se detenían a observarla.
En Triunvirato y Pampa la camioneta se detuvo en la esquina y uno de los efectivos bajó y se quedó del lado de la calle con una sonrisa tatuada en su rostro. De espaldas a la vereda, miraba los autos que por allí pasaban y hacía caso omiso a todos los llamados de los periodistas que clamaban por su atención. El policía lo único que quería era mostrar la felicidad que tenía y porque no también, dejar en claro que los vecinos de la zona de ahora en más iban a tener quienes los custodien.
Urquiza se convirtió por casi tres horas en un espectáculo visual para los vecinos y personas que por allí pasaban, la nueva policía parecía ser el atractivo de color en la mañana gris del viernes.
Críticas de la oposición
Representantes de la Coalición Cívica y Proyecto Sur, las otras dos fuerzas políticas con mayor representación en la ciudad de Buenos Aires aparte del PRO, esgrimieron distintos argumentos contra la nueva policía.
Fernando Sanchéz, jefe de bloque de la Coalición Cívica, sostuvo que "una política policial no es una política de seguridad". "Tenemos que preguntarnos si la administración PRO desarrolló suficientemente algún programa de reducción de violencia, programas de desarme o programas de prevención de adicciones", reflexionó. Para concluir, Sanchez declaró que "Más grave aún, la gestión de Macri en la Ciudad ha empeorado cualquier política de inclusión social, la más importante y justa estrategia de reducción de los niveles de inseguridad".
Por su parte, el legislador de Proyecto Sur, Rafael Gentili, respondió a las declaraciones que hiciera el jefe de Gobierno Mauricio Macri por la mañana en la presentación de la nueva fuerza. A los dichos de Macri quien declaró que los que se oponían al uso de la Taser x 26 lo hacían por "ignorancia o prejuicio" y que estas armas eran empleadas en varios países del mundo, Gentili contestó: "En lugar de llamarnos ignorantes y prejuiciosos, Macri podría probar en su propio cuerpo los efectos de un arma que fue catalogada como elemento de tortura por la ONU". "En Francia los pocos efectivos policiales autorizados a portar las Taser están obligados a probarlas en carne propia e incluso políticos de ese país se han prestado a esas pruebas", concluyó.