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Kingston, la cuna del rastafari y la música reggae

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Lejos de las ciudades más turísticas de la costa norte, Kingston es Jamaica en estado puro, no es sólo su capital sino una ciudad de contrastes y una magnífica bahía natural que se extienden entre la costa este y las Montañas Azules.

Llamada  también la Capital Cultural del Caribe, está situada en el séptimo puerto natural más grande del mundo.  Cuenta una profunda bahía rodeada por la Palisadoes, una prolongada franja de tierra arenosa que parte de la costa este de la ciudad y en cuyo centro está el principal aeropuerto internacional de la isla.

 La ciudad  se aprecia en la fuerza de sus tradiciones artesanas, de sus artes escénicas y en la peculiaridad de su gastronomía, como la fruta del ackee o el pescado salado acompañado con el fruto asado del árbol del pan.

Kingston fue fundada por los británicos después que un terremoto destruyó Port Royal en 1692. Se convirtió en la capital comercial en 1703 y en la capital política de la isla en 1872. Un terremoto y un incendio en 1907 destruyeron muchos edificios de la ciudad, pero sobreviven algunas reliquias arquitectónicas, como Headquarters House, que era sede del gobierno.

Devon House, una mansión restaurada y Gordon House, donde estaba la legislatura de Jamaica. En el barrio oriental está Rockfort, una fortaleza del siglo XVII rodeada por un foso. Su población es de 700.000

En esta ciudad  una de las cosas que más llama la atención son sus vecindarios, desde los barrios opulentos del norte a la zona menos próspera del centro.

En ella los turistas pueden descubrir el espíritu de la canción "One Love" en el Museo de Bob Marley, último homenaje de Jamaica al fallecido gran padre del reggae, o degustar el delicioso helado de Devon House. Muy cerca, en la antigua capital de la isla, Spanish Town, se puede entrever la rica historia de Jamaica

Está muy bien prepara para el variado turismo, ya que ofrece hoteles cinco estrellas como también pequeñas posadas para los más aventureros mochileros.

Kinsgton  garantiza pura diversión y unas vacaciones distintas, un ejemplo de ello son los acantilados de Negril, famoso lugar para la práctica del salto al vacío. Cuenta también con  calas escondidas, escarpadas montañas, cascadas, grutas y sol, además de la posibilidad de jugar con las olas, montar a caballo y nadar con delfines.

La noche también es a pura fiesta, ya que se pueden visitar distintos restaurantes, tabernas y bares con música en vivo.

En esta bella ciudad el viajero se siente a gusto por la calidez de su gente y los precios accesibles, además de sus interminables playas, las más reconocidas son la de Hellshire y Lime Cay donde hay pequeños bares, música en vivo y una gran ambientación

Una ciudad perfecta para relajarse y disfrutar a pleno de la playa, el sol y sin duda de la mejor música.