Ciudad1
Las celebraciones de Semana Santa que realizan los cristianos se caracterizan por buscar emular las vivencias y padecimientos de Jesús en sus últimos días de vida. Miles de creyentes de la fe católica van un paso más allá y viajan a la ciudadela antigua para recorrer el supuesto itinerario que hizo Dios Hijo, con la cruz al hombro.
Jesús fue condenado a muerte en Jerusalén y ejecutado fuera de los muros de la ciudad, en una elevación llamada Gólgota o Monte Calvario. Él mismo debió cargar el instrumento de su ejecución, una cruz de madera, desde el lugar en que fue juzgado hasta el sitio en el que se le daría muerte.
El recorrido que tanto turistas como fieles realizan el Viernes Santo hacia el Monte Calvario, llamado Camino del Calvario o Vía Dolorosa, se inicia en la Puerta de los Leones, en la muralla de Jerusalén, y llega, luego de atravesar la ciudad antigua en dirección este-oeste, hasta el Templo del Santo Sepulcro, edificado sobre los lugares en que Jesús fue crucificado y sepultado.
Es una procesión en la que la multitud se disputa llevar a hombro dos grandes cruces de olivo, de estación en estación, hasta llegar a las cinco últimas, de un total de catorce, dentro de la Iglesia del Santo Sepulcro.
La Basílica del Santo Sepulcro, se encuentra entre las construcciones de la Antigua Ciudad de Jerusalén. Rodeado por mercados y negocios de recuerdos, fue originalmente restaurada por el emperador Constantino, destruida por los persas en el año 614 y poco tiempo después reconstruida parcialmente.
En el año 1010 fue demolida por el Califa Hakim de Egipto y rehecha en 1048 por el emperador bizantino Constantino Monómaco. En 1144 los cruzados reconstruyeron toda la iglesia, la colocaron bajo un solo techo e hicieron muchas alteraciones y adiciones. Durante los siglos siguientes la iglesia no fue reparada.
En la década del 60, como parte de la restauración propuesta de la Iglesia del Santo Sepulcro, se llevó a cabo un estudio, incluyendo excavaciones debajo de los cimientos de la iglesia actual, que en gran medida sigue el plan de la iglesia cruzada. El tiempo y la historia han dejado sus cicatrices, no obstante ha conseguido preservar su significado ancestral.