Ciudad1
El consumo de los argentinos del centenario era indudablemente diferente al actual. Sin locales de comida rapida, ni productos envasados, la comida hecha en casa era un gusto que los porteños se daban todos los días.
Si bien las golosinas casi no existían, si se podía disfrutar de algunos caramelos y alfajores. Sin embargo, las facturas ya eran una acompañante del mate en esas épocas y el dulce de leche era una delicia que se fabricaba en la propia cocina del hogar.
A la hora del almuerzo la elaboración era cien por ciento de la ama de casa. Los menues más típicos eran guisos, sopas, ensaladas, empanadas, churrascos y los asados. Pero era muy poco común el consumo de sándwiches.
Para esa época también ya era frecuente el consumo de pastas, amasadas en casa, por supuesto. Los ñoquis y los tallarines estaban presentes en las mesas porteñas.
Como postre lo clásico eran las frutas, que eran consumidas abundantemente, aunque la variedad era menor que la que conocemos actualmente. Se comían uvas, higos, nísperos, peras, manzanas membrillos, duraznos y sandias. No eran comunes, o no se conocían, las bananas, ananás y los kiwis ya que en su mayoría provienen del exterior.
Los lácteos también estaban dentro de la dieta. Los quesos eran caseros y, por ese motivo, la variedad muy escasa. La leche de vaca era provista por los lecheros que se transportaban en carros recorriendo casa por casa. Llevaban consigo grandes tarros que albergaban alrededor de 10 litros, la cual vertían sobre ollas o tasas, según la cantidad que deseaba el cliente.
Al no haber medios de refrigeración como frezer y heladera, quien deseaba hacer un buen caldo de gallina o pollo tenía que comprar el animal a los polleros que llevaban las aves vivas hasta las casas de los clientes y allí recién se los mataba e inmediatamente eran desplumados en agua hirviente y luego cocinados.
Por aquel entonces la publicidad ya era un medio que comenzaba a ser utilizado por las empresas para llegar a los consumidores. Nestlé utilizaba la gráfica par dar a conocer sus productos.
A principio de siglo la firma "Walker Hermanos" operaba en Buenos Aires como Agente de "Nestlé & Anglo Swiss Condensed Milk Company". Importaba y vendía los productos con excepción de la leche condensada que estaba a cargo de otra empresa importadora con derechos exclusivos para la venta en el país.
Fiel a su vocación de servir a la infancia, Nestlé trajo su técnica a favor de la alimentación de los lactantes. Contribuyó de este modo con la lucha contra la mortalidad infantil.
La publicidad también se hizo eco de los cien años de la Revolución de mayo. Una firma tabacalera impulso el 1 de enero de 1910 la difusión, en la vía pública, de los carteles de los cigarrillos "Centenario". Uno del primeros ejemplos del marketing.
Daniela Ruiz Díaz