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El toro por las astas

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Una conferencia breve, un anuncio grande, un bloque político en un momento serio. Macri pidió juicio político y la Legislatura se prepara para afrontar un proceso inédito.

El Salón Blanco de la Jefatura de Gobierno porteña ya está habituado al frenesí de cables, reflectores, enormes cámaras y micrófonos con el logo del Gobierno de la Ciudad. Sus paredes, de limpieza impecable, atesoran miles de millones de palabras del Jefe de Gobierno, Mauricio Macri, y de sus compañeros políticos, defendiéndose de acusaciones "creadas por el kirchnerismo", según su sentencia.

La enorme cantidad de legisladores y funcionarios que se hicieron presentes para acompañarlo en esta oportunidad dio lugar a todo tipo de especulaciones entre los presentes. "¿Va a ir a la Legislatura? ¿va a pedir licencia? ¿va a renunciar?" eran los murmullos que se escuchaban en la sala.

Los miembros del Pro comenzaron a ubicarse en sus sillas. La diferencia más notable fue que, a diferencia de la última conferencia referida al tema, el jefe de gabinete Horacio Rodríguez Larreta, la diputada nacional Gabriela Michetti y el presidente del bloque de diputados nacionales Pro, Federico Pinedo, tuvieron una ubicación secundaria detrás del jefe de gobierno.

A la derecha de Macri se encontraba el vicepresidente I de la Legislatura, Oscar Moscariello y a su izquierda el legislador Fernando de Andreis. A su lado se encontraba el legislador Martín Borrelli, de curioso look informal, quien horas antes bromeó en privado diciendo "Macri va a anunciar que su novia está embarazada".

El panorama se completaba con los legisladores Álvaro González, Guillermo Montenegro, Helio Rebot, Marcos Peña, Gerardo Ingaramo, Martín Ocampo y otros funcionarios como el ministro de Hacienda Néstor Grindetti.

Oscura y poco tranquilizadora premonición presentaban los negrísimos trajes de Moscariello y el ministro de ambiente y espacio público, Daniel Santilli. Parecían vestidos de luto y a punto de asistir a un funeral por el gesto serio y grave de sus rostros.

Macri, a quien todavía choca ver sin su bigote, respondió rápida y mecánicamente. A pesar de la tranquilidad expuesta, podía notarse un palpable disgusto por tener que comunicar el anuncio de un juicio político.

Tras su breve declaración y unas pocas preguntas, agradeció y se marchó presuroso, dejando a sus acólitos a merced de las cámaras, micrófonos y grabadores, que clamaban por más respuestas.

Toda una nueva etapa se abre a partir de este momento en la carrera política de Mauricio Macri. Mientras tanto, las paredes siguen escuchando.

C1/C.A.